viernes, 18 de octubre de 2013

El Destino

Si algo me gustaba del parque de mi ciudad, sin duda eran los enormes árboles que lo cubrían  siempre verlos me dio paz interior, al contemplarlos mi mente platicaba con ellos esperando respuesta aunque no era así, debo confesar que siempre sentí su presencia  aquel lenguaje interno que solo el espíritu puede escuchar, pasaba horas contemplando las copas de los árboles al ser mecidos por el aire, debo confesar que a pesar de la paz que obtenía al estar sentado en el parque algo dentro de mi esperaba, pero no sabia que, en esos días ya había tenido un despertar espiritual y mi conciencia se había acrecentado notablemente estaba descubriendo un mundo mágico lleno de seres de luz, adas, nereidas, seres elementales etc., el contacto de mi espíritu con el universo convergen como uno mismo, sabia que cada latido de mi corazón era gracias a la voluntad de un ser supremo.
Las tardes las semanas y los meses fueron mis fieles compañeros en ese parque en busca de no se que; y en una tarde como cualquier otra donde el sol cubría todo con su calor decidí ir a mi casa para organizar mis múltiples tareas que como cada día debía de cumplir, una vez que me levante de la banca del parque sentí en el estomago una emoción que nunca había experimentado como todo aquello que no se conoce me dio miedo, en un principio y cuando me di cuenta mi corazón comenzó a palpitar tan fuerte, me sentí tan extraño con este sentimiento y decidí caminar y sin darme cuenta camine en dirección contraria a mi casa tras haber avanzado unos metros y darme cuenta de mi error me disponía a regresar cuando en ese momento sentí la necesidad de voltear y fue cuando mis ojos quedaron atrapados, era la mujer mas hermosa que antes haya visto aún a mi mente viene el recuerdo de sus cabello cual cascada de sueños busca su cause, cuando nuestras miradas se cruzaron por primera vez no existió tiempo ni espacio y sentí como mi respiración faltaba a tan grande sorpresa, recibí cual regalo de niño una sonrisa de ella, a pesar de no conocerla desde el centro de mi ser sabia que era la mujer de mi vida, mi compañera, ahora se el motivo de tantas tardes en ese parque, ahora se que cupido cumplió su cometido, y ahora tengo tres hermosos hijos de testigos.


Aut. oswalslas