martes, 3 de diciembre de 2013

Diario de un Pastor


A diario con colores
despidiendo a la luna,
despertando a las flores
de forma inoportuna
arrea sus ovejas,
camina a las montañas
recibiendo las quejas
de unas cabras hurañas.

En cielos azulados
se pierde la nostalgia,
se olvidan a los fados 
y la paz se contagia.

Renace cada día 
llevando su trabajo
solo, con alegría
de arriba para abajo.

Platica a sus ovejas
sus penas y sus gozos
de heridas tan añejas,
de sueños caprichosos.

Se despide del sol 
decidió regresar; 
mirar a Marisol 
y de ella disfrutar. 


Aut. oswalslas