lunes, 21 de octubre de 2013

Amor en Silencio

          Desde un principio la vida me aparto de ti, solo yo sé lo que sentí la primera vez que te vi, mi corazón quedo atrapado en la cárcel de tus ojos y de eso se dio cuenta cupido y el destino, ¡ese no era el plan!, y a partir de ese momento hicieron lo posible por  separarme de ti, y aun así nació nuestra amistad y a pesar de mi esfuerzo por conquistarte, la vida solo te mostraba una parte de mí, la externa pero no la interna, mi esfuerzo a ratos tenia frutos, era aquel momento en que tus ojos quedaban atrapados en los míos y te mostraba el interior de mi corazón,  lograba sentir el temblor en tu cuerpo y nuevamente te perdía, muchas veces te vi indecisa y sentí tu amor hacia mí, y muchas veces te vi enojar cuando alguna mujer me trataba, enojada y distante ante mi te mostrabas, y pensaba “me cela”, “claro que me quiere”,  sentía la necesidad de estar a tu lado en todo momento y no solo era yo, pero ese no era el plan, y cuantas veces te perdí y  en nuestra amistad te recupere, y pese a mi esfuerzo por conquistarte y decirte lo mucho que me gustas termine mostrándote cuanto te amaba, y a momentos me veías con amor y a momentos ni me veías, y cuando menos lo esperaba escapamos de cupido y del destino y nos fundimos en un beso, el más grande, en el más puro de los besos,  el más tierno, el único, el inolvidable, el de amor, el que hace que sientas que el corazón se te sale del cuerpo, mientras tu estomago es sacudido por un tumulto de mariposas y sientes que las piernas no te responden y a ese beso le siguieron tan solo unos más, pero eso tan solo era un instante y el destino volvió hacer de las suyas, fue en ese momento la tarde más hermosa de toda mi vida por muchos pero muchos días. Pero llego el momento y cupido me miro a la cara y con su rostro mudo lleno de tristeza asentó que no, y supe que tú nunca ibas a poder ser mía y tras una flecha de cupido te vi enamorarte de alguien que no era yo, cinco años no fueron suficientes para poder demostrar mi amor y te perdí, como perder un lucero en el cielo y tuve que aprender a amarte en silencio todos los días, a verte llorar por las indiferencias de aquel hombre sin poder intervenir, muchas veces te mire a los ojos y pude darme cuenta que no lo amabas, pero nunca entendí porque seguías con él,  pude darme cuenta en tu rostro que me veías con amor pero no entendía porque es que no podíamos estar juntos, sentí necesidad de ti todos los días, y fuiste la protagonista de mis sueños noches enteras, y viví en la desesperanza por mucho tiempo, y tras tres largos años recibí de ti la estocada final que termino con mi corazón, de tu mano aquel sobre blanco, te casarías en un mes, subí mi mirada para verte a los ojos, pero los tuyos no pudieron verme a la cara. Te veías hermosa vestida de Blanco, Dios de testigo, te perdía para siempre en una Iglesia, ese día te voltee a ver a los ojos y no brillaban como aquel día que te bese.
Necesité años para conocerte y un instante para perderte, poco a poco mi corazón fue perdiendo la fe, la tristeza me alcanzo al ya no verte a diario, solo quedaba mi amor en silencio, solo quedaba tu recuerdo en mi mente, solo quedaba entender porque cupido y el destino no permitieron que estuviéramos juntos, si, sí existía amor,  era como verte partir a un destino sin camino, mi vida ha tenido que continuar y cupido y el destino me tenía reservado lo que me correspondía, pero ahora que te he vuelto a encontrar, quiero decirte que he vivido en silencio enamorado de ti en el recuerdo de un beso, y en el sufrimiento de no tenerte a mi lado, porque ahora que te veo a los ojos sé que no me equivoque y que mi amor también fue correspondido en silencio.

Ahora comprendo que nuestro amor fue parte de un sacrificio, un amor que no tuvo cabida en este mundo, y en este tiempo, porque nuestro amor está destinado a vivir en otra vida en otro lugar en otra dimensión donde nuestro amor difícilmente podrá ser separado, pero por ahora solo me queda amarte en silencio.

Aut. Oswalslas